Atención Abierta: Una forma diferente de prestar atención

Atención Abierta: Una forma diferente de prestar atención | Zennow
Meditación Concienciación

Todos los tipos de meditación se dividen en dos grandes grupos: la concentración y la atención abierta. Me gustaría sugerir un tercero: la presencia luminosa.

Concentración de la atención

Centrar la atención en un objeto durante toda la sesión de meditación. Este objeto puede ser la respiración, un mantra, una visualización, partes del cuerpo, objetos externos, etc. En los practicantes de esta técnica, la capacidad de mantener el flujo de atención en el objeto elegido se hace más fuerte, y las distracciones son menos frecuentes y de corta duración. Se desarrolla la profundidad y la estabilidad de la atención.

Atención abierta

En lugar de centrarnos en cualquier objeto, mantenemos la atención abierta, controlando todos los aspectos de nuestra experiencia, sin juicios ni apegos. Todas las sensaciones, ya sean internas (pensamientos, sentimientos, memoria, etc.) o externas (sonido, olor, etc.) se reconocen y se observan tal y como son. Se trata de un proceso de observación inactiva de lo que ocurre en cada momento. Algunos ejemplos son la meditación de atención plena, la Vipassana y algunas formas de meditación taoísta.

Presencia sin esfuerzo

Es un estado de desconcentración y paz. Puede llamarse "Conciencia no alternativa" o "Ser puro".
De hecho, es el verdadero objetivo de todos los tipos de meditación. Todas las técnicas tradicionales reconocen que el objeto enfocado, e incluso el proceso de observación, es simplemente un medio para entrenar la mente y ayudar a crear quietud interior y estados profundos de conciencia. Cuando se dejan atrás estos procesos, se produce un momento de "presencia pura".
Cuando nuestra atención se fija en un único objetivo o tarea, podemos decir que estamos ejerciendo una atención focalizada, mientras que cuando nuestra atención abarca varios puntos focales, la definiríamos como atención abierta. Diferentes circunstancias requieren diferentes estilos de atención y, por desgracia, nosotros, como humanos, prestamos una atención focalizada mucho más de lo necesario.

Según los estudios EEG nuestras ondas cerebrales pueden ser:

La maldición de la atención focalizada

Una habilidad esencial para mejorar la capacidad de ver y oír lo que nos rodea es la capacidad de centrar la atención en un objeto que estamos observando.

La atención focalizada puede definirse como la capacidad de nuestro cerebro para mantener nuestra atención centrada en el estímulo objetivo sin importar el tiempo que permanezcamos concentrados en él. Con la atención focalizada podemos notar rápidamente los estímulos relevantes, tanto externos (por ejemplo, el ruido) como internos (por ejemplo, la sensación de sed). Esta capacidad cognitiva es muy importante porque nos permite ser eficientes en nuestra vida diaria.

El salvador de la atención abierta

La técnica budista de la atención abierta, o open mindedness. Ayuda a entrar en un estado alterado de conciencia. Al fin y al cabo, normalmente, al vivir en modo de supervivencia y marinarnos en hormonas del estrés, nos centramos de forma muy estrecha. Centramos toda nuestra atención en las cosas, las personas y los problemas (centrándonos en la materia en lugar de en la energía), y definimos la realidad sólo en términos de nuestros sentidos. Este tipo de atención puede denominarse centrada en el objeto.

Y cuando nuestra atención se dirige al mundo exterior (que en nuestro estado cotidiano nos parece más real que el mundo interior), nuestro cerebro permanece en gran medida en un ritmo beta inquieto, el más reactivo, cambiante e inestable de todos los patrones de actividad cerebral. Y como estamos en un estado de estrés, somos incapaces de crear, soñar, resolver problemas, explorar y sanar.

Las investigaciones demuestran que cuando una persona aplica la técnica de la conciencia abierta, su cerebro se vuelve más organizado y sincronizado y las distintas partes del cerebro trabajan juntas.

Ejercicio de conciencia abierta

Aquí tienes un ejercicio que puedes utilizar para reforzar el uso de la atención abierta.

Por ejemplo, presta atención a los sonidos que te rodean, ¿oyes otras voces, el susurro del viento, el crujido de las hojas? ¿Hueles algo? ¿Y si sientes el suelo bajo tus pies, si caminas sobre ramas frágiles o sobre calles empedradas? Una vez que domines esta práctica, notarás que no chocas con los postes de la luz ni te olvidas de caminar del todo, sino que queda claro que somos muy capaces de dispersar nuestra atención mientras cumplimos nuestro propósito principal.

Intenta hacer esto durante la meditación cuando te pidan que te concentres en tu respiración y comprueba si también puedes permitir que tu atención se desplace hacia los sonidos, los olores y las sensaciones que te rodean.

Podemos seguir haciendo la tarea, continuando con el ejemplo de centrarnos en la respiración durante la meditación y no sobrecargar nuestra mente concentrándonos sólo en la respiración.